Con S.e. y C.ch reímos de esmaltes y batas fetiches aunque no estéticamente hablando.
Un frío de la ostia nos hace temblar la jornada.
Mucho greimas, lotman y kristeva pero el café está frío; un retrato de vaya a saber quién, butacas que S.e. llevaría a casa junto con la lámpara sobre el escritorio.
Almuerzo frente a Mandarina, algo así como "Ampalada". Lleno de papelitos por todas partes, una semiosis infinita por doquier.
CyS fichan al intelectual de la mesa de al lado. Le espío, pero nuestro recién amigo obliga a compañera -léase novia, amante o amiga- a pagar la cuenta; C.ch. y S.e. se desilusionan por completo.
Reímos, aún más, acordándonos del esmalte fetiche y de la supuesta colección de autitos de B.e.
Recorremos el paseo y conspiramos posibles calamidades.
Volvemos y escuchamos más greimas. lotman. escudero. cultura explosiva. De la nada aparece pizarnik, hablamos de ella y de su rara historia; los escritos de S.e. se le parecen o por lo menos, eso le dijeron.
Sólo cuando nuestros párpados caen, desistimos en ser parte de la "inteligentzia".
Finalmente, nos escabullimos sobre el ruidoso parquet.
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